Rock in Rio se celebra desde 1985. Cuenta con ediciones en Madrid, Lisboa y Las Vegas.
Complicaciones como guardias de seguridad poco amigables, tragos elaborados con alcohol de dudosa procedencia a precios prohibitivos y listas de invitados a las que resulta casi imposible pertenecer hacen de las discotecas, antros, boliches y clubs (según nuestro país de procedencia) lugares con popularidad en picada entre jóvenes de todo el mundo.
El Ultra Music Festival tiene fuerte presencia en Latinoamérica habiéndose celebrado en Buenos Aires, Lima, Santiago y San Pablo.
Según un artículo de la prestigiosa publicación The Economist la tendencia en Europa es hacia el cierre de varios establecimientos nocturnos. Entre 2011 y 2015, Holanda (uno de los países con mayor oferta de entretenimiento para jóvenes) vio caer en un 38% el número de discotecas. Algo similar sucede en Gran Bretaña donde en 2005 existían 3.144 “clubs” y diez años después esa cifra bajó a 1.733.
Coachella revive el espíritu hippie de Woodstock aunque es usado cada vez más por grandes marcas para promocionar sus productos y servicios a jóvenes.
Berlin es sin dudas la capital europea de la música electrónica a nivel mundial. Luego de la caída del muro, verdaderos “templos” del circuito techno como Berghain, el cual funciona en una antigua central eléctrica y posee uno de los mejores sistemas de sonido de Europa, y Stattbad que ofrece túneles subterráneos los cuales llevan a una piscina olímpica vacía convertida en pista de baile, se convirtieron en verdaderos museos de la cultura nocturna moderna.
A pesar de que la capital alemana mantiene un número estable de discotecas, algunas de las más tradicionales han ido cerrando sus puertas debido en parte al crecimiento de la urbe y la necesidad de contar con la mayor cantidad de metros cuadrados disponibles para ser reconvertidos en viviendas.
Con sede en Bélgica, Tomorrowland es uno de los festivales más populares entre los fanáticos de la música electrónica.
Otros cambios sociales como la tendencia de los jóvenes a mantenerse cada vez más abstemios, alejándose en mayores números del alcohol y drogas de tipo recreativo como el éxtasis, hacen que estos establecimientos cuenten con menos habitúes. Según cifras del Centro Europeo para el Monitoreo de Drogas y Adicciones en Alemania, Gran Bretaña, Dinamarca y España el uso de MDMA ha caído en picada entre personas de 15 a 34 años. El consumo de alcohol también ha disminuido en menor medida entre los jóvenes, en parte debido a que comprar un trago en una discoteca resulta muy oneroso.
Lollapalloza combina música y arte ofreciendo a la vez un espacio para que ONGs y grupos políticos transmitan su mensaje a la juventud.
La tendencia es que los festivales de música irán reemplazando cada vez en mayor medida a las discotecas. En 2014 unos 130 festivales tuvieron lugar sólo en Amsterdam mientras que en Gran Bretaña la cifra se eleva a unos 250 por año, en comparación con 80 hace sólo una década. Muchos jóvenes prefieren asistir a unos pocos festivales al año antes que ir a una discoteca todos los fines de semana. Las economías de escala permiten a los organizadores de los festivales ofrecer espectáculos con los mejores DJs y bandas del mundo, algo que a un establecimiento nocturno tradicional le resultaría imposible hacer de manera regular.
Categoría: Música
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